sábado, 6 de enero de 2018

Obras Cumbres: King Crimson - Red (1974)


Recientemente compré, por primera vez, un disco de vinilo de edición nacional. Serie Super Lujo narra su contraportada, "Disco es Cultura", "Producto Argentino". Sobre el centro del mismo se aprecia la lista del lado A: Rojo, Ángel Caído y Una Última Pesadilla Roja. Estamos hablando de un álbum que marcó un antes y un después en una de las bandas más importantes del Rock Progresivo, y de la música contemporánea en general (y uno de los favoritos de quien les escribe). Así que, mientras lo hago girar por primera vez, aprovecho para narrar un poco qué es lo que este disco me transmite y qué lo hace tan especial.

Instrumentalmente, la complejidad tanto técnica como sonora juega un papel fundamental a lo largo de toda su duración. En cada canción, la tensión se modifica entre cada segmento, a través de cambios de tiempo, de escalas y de unos altibajos en la intensidad que nos muestran distintos ánimos  y actitudes. Constantemente la música nos presenta distintas caras de una misma moneda, y se las arregla para agarrarnos por sorpresa cada vez que revela una nueva intención. Y es que justamente, creo que este es uno de los pilares fundamentales en donde se desarrolló el uso del virtuosismo en el Rock, para crear ambientes complejos y a su vez deleitables. Nos muestran que el caos no tiene el mismo efecto si no viene precedido de armonía, y que la vuelta a la estructura lineal es mucho más majestuosa si cumple con su objetivo de restaurar el orden.

El primer tema, "Red", marca la pauta para el resto. Es una canción instrumental, con un potente riff que muchos pueden considerar intrincado, resultando simultáneamente fuerte y apacible, ya que su intensidad se ve ofuscada al final de cada compás. Los constantes cambios de tempo hacen al tema inestable pero siempre robusto, dándonos un perfecto ejemplo del estilo de Robert Fripp, que nos mantiene esperando en cada melodía, creando atmósferas de misterio y sorprendiéndonos una vez tras otra.

El disco continúa con Fallen Angel, la cual comienza como una balada muy tranquila, de tintes épicos e instrumentación muy simple. A medida que los versos avanzan empiezan a aparecer nuevos arreglos que acompañan al arpegio de guitarra, conduciendo de forma muy llevadera a una melodía que augura una nueva dirección en el tema. En el estribillo, la ya mencionada naturaleza dual de la banda reaparece, elimina la calma de los versos y le da a la canción cierto tono lúgubre. Cabe destacar que la muerte ha sido siempre uno de los temas más recurrentes del grupo, y este caso no es la excepción. La mezcla entre deslumbre y pena es retratada por las melodías atonales que se suman al pasar del tema.

Llegando al final del lado A, aparece One More Red Nightmare. Una canción opuesta a la anterior, donde prepondera un clima más cálido y estridente. Probablemente sea el tema más "agradable" al público general, con un groove notable que se intercala con remates  más fríos, similares a los mencionados en el tema homónimo. Al avanzar, aparece un apartado instrumental que gira en torno a un arpegio de guitarra, que sirve como transporte para la improvisación de los distintos instrumentos que lo acompañan, para volver una vez más a la trama principal del tema y finalizar de una forma abrupta.

Comenzando el lado B tenemos Providence, una obra instrumental de 8 minutos que resume muy bien de forma general el estilo improvisador de la banda. Estamos hablando de una canción que por momento tiene tintes de género vanguardista, disonante e inquietante, hasta que bajo y batería aparecen con un ritmo más amigable y un sonido abrupto, que eleva la acción a su índole pesada.
Acá aprovecho para mencionar a Bill Bruford, quien es considerado por muchos como uno de los mejores bateristas de su generación. La forma en la que maneja los matices de cada compás, para dotar a la percusión de fluidez hasta en los tempos más intrincados, es un factor fundamental para lograr que música tan compleja logre mostrar los niveles de energía y adrenalina, dignas de cualquier género pesado y simple del mainstream.

Y para el final, llega lo mejor. Honestamente Starless creo que es una de las piezas musicales más majestuosas de la historia, así que espero entiendan la subjetividad con la que voy a tratar de describirla. La premisa del tema es totalmente sencilla, transmitiéndonos un tono celestial de claridad y adoración, a través de una suave melodía que ejecuta la guitarra con un tono muy peculiar (hay que denotar el uso del mellotron en el tema y cómo el resto de los instrumentos logran alienarse a su tonalidad). Los versos son recorridos al unísono por cada integrante, liderados por la voz de Wetton, que pareciera hacer un esfuerzo increíble para narrar cada oración, como si sus palabras fueran obvias y dolorosas a la vez, esto provoca un efecto triste, pero digamos..irremediable. Como la nostalgia, nos produce un sentimiento amargo pero bienvenido.
Al poco tiempo estos versos cesan, y si bien la calma continúa un poco más, lo hace de una forma más trágica y con un interminable suspenso. La mayor parte de la instrumentación queda en silencio, el tempo cambia a un ritmo inhabitual, y ahora es la guitarra la que continúa guiándonos el camino. Una melodía lenta pero segura, avanza tomando el control, como si estuviéramos recorriendo un sendero que se nos había predicho, y nos encontramos de cara a los miedos que antes habíamos declarado conocer. A partir de acá el tema se pone cada vez más oscuro y pesado. De a partes acelera, las melodías se tornan incómodas y furiosas. Fripp hace uso de sus famosos solos con licks atonales y aumenta la velocidad para lograr mayor desconcierto en el oyente.
Es aquí donde todo el caos que se estuvo trabajando en distintas partes de cada tema llega a su punto cumbre, los distintos ritmos de cada instrumento colisionan entre sí, llegando a un desastre épico tan vigoroso como efímero, dando pie así al clímax de la canción: la melodía inicial del tema vuelve haciendo un regreso triunfal, que simultáneamente termina con la atmósfera caótica mientras reafirma la intensidad, acompañada por una instrumentación más estructurada y poética hasta culminar la obra.

Para concluir, hay que decir que Red se hizo su lugar en la historia como uno de los pilares del Rock Progresivo. No quizá por el lado de la originalidad o desarrollo pionero, sino como una obra que llevó el género a su punto cúspide. Muchas veces el público vincula a lo Progresivo únicamente con el despliegue virtuoso y no con la constante reinvención y evolución que su origen sugiere. Con su obra, King Crimson usa la complejidad instrumental y melódica como un instrumento para lograr manifestar sobre el oyente el estado emocional que su carácter requiere, y como vehículo para transferirnos el mensaje de cada una de sus partes de forma soberbia.

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